En el mes de agosto iniciaron
clases las mayorías de las universidades de México, y como obrero de una
organización misionera cristiana, que asume a la población universitaria como
su campo de misión[1],
me planteo preguntas sobre cómo es la generación de estudiantes a los que estoy
llamado a servir. A continuación planteo tres características de los
universitarios que plantean desafíos concretos para la misión entre esta
población. Esta reflexión es urgente y tiene como propósito generar preguntas
desde una perspectiva misional.
Una universidad de Centennials
¿Quiénes son los universitarios? Si
consideramos los parámetros del Pew Research Center, la población que pertenece
a la generación Millennials se encuentra entre los 22 años y los 37 años de
edad[2]. Eso
significa que el grueso de la población universitaria en México, unos 667,569 estudiantes de licenciatura en el ciclo escolar 2017-2018[3],
pertenece a la generación denominada Centennials.
Se conoce como Generación Z o Centennials a las personas nacidas a
partir de 1997. Esta generación es completamente digital, crecieron con la
tecnología: Smartphone, tablets, Internet
y redes sociales. Son nativos digitales sobreexpuestos a la información y
medios audiovisuales. Según Zenyazen Flores, en un artículo en el periódico El financiero, los Centennials “buscan objetivos a
corto plazo, son hiperconectados independientes, están en pro de la
contribución y movilidad, buscarán ser bilingües, persiguen la autonomía y
apuestan por el equilibrio y por la seguridad laboral.”[4]
La generación Centennials plantea dos desafíos: el primero de ellos significa
evaluar cómo estamos formando a los estudiantes cristianos para que compartan
su fe a sus compañeros Centennials en
la universidad; el segundo es evidente: cuestionar, contextualizar o desechar
las prácticas aprendidas del contexto eclesial cuando se pretende aplicarlas al
contexto universitario. ¿Cuáles son las características que se alcanzan a
percibir en la generación Centennials?
¿Los grupos de estudio bíblico y los esfuerzos evangelísticos son relevantes a
esta generación?
Religión a la carta
¿Cómo viven la religiosidad los
universitarios? Es difícil encontrar el número de la población cristiana no
católica universitaria en México, para analizar si este número disminuye o
aumenta al paso por las aulas. Sin embargo, sí es posible revisar información
relativa a la juventud (en un rango de edad de 12 a 29 años) e identificación
religiosa. Tomando como base los resultados de la Encuesta Nacional de Juventud
del año 2005 y 2010[5]
(Gráfico 1), podemos observar lo siguiente: 1) el porcentaje de jóvenes
católicos descendió del 84.4 a 83, 2) el porcentaje de jóvenes de otras
religiones aumentó de 4.2 a 9.1 y 3) el
porcentaje de jóvenes identificados como no creyentes aumentó dramáticamente de
.08 a 7.9. Es notorio el aumento de la
población joven no creyente entre el año 2005 y 2010. Estos resultados nos
dejan ver una creciente tendencia a la alta de personas no creyentes, que sólo
en el próximo censo de población de 2020 podremos conocer con mayor exactitud.
No obstante el crecimiento de no
creyentes, la Encuesta Nacional de
Valores en Juventud de 2012 (Gráfico 2) [6]
arrojó que “La religión es mucho o algo importante n 0a vida” para el 67.6% de
los encuestados, co0ntra el 31.8% que señaló que “La religión es poco o nada
importante en la vida”. Si una consulta con más detalle la encuesta,
podemos darnos cuenta que los jóvenes encuestados afirman creer en: El alma
(82.1%), La virgen de Guadalupe (79.1), Los milagros (74.1), El pecado
(71.1%), Santos (67.1%) y El infierno
(58.1%).
Toda esta información nos deja
entrever el complejo mosaico en las creencias de la juventud. Si bien, (1) la mayoría de los
universitarios siguen siendo creyentes, pero su fe cada vez menos se identifica
con una institución o el corpus doctrinal de cierto credo, y (2) hay una
distancia marcada entre la fe y la vida cotidiana, es decir, para los jóvenes
cada vez menos su fe influye en su vida diaria, decisiones y relaciones. Esto
lo resume bien Eduardo Sota García, en su libro Religión “por la libre” Un estudio sobre la religiosidad de los jóvenes,
cuando señala en las conclusiones de su trabajo lo siguiente:
“se destaca
con fuerza una creciente autonomía en el ámbito de la moral. La moral de esta
juventud universitaria ha dejado atrás el marco religioso donde las normas
morales las definía la institución religiosa; […] sin embargo, mantiene lo que se ha
denominado una “ética mínima”, que consiste en el respeto a la subjetividad de
otros, el respeto a sus personas, tanto en las relaciones interpersonales, como
en las relaciones de corte comunitario-social”.[7]
En este apartado cabe señalar las siguientes preguntas: En medio de un
mercado religioso ricamente surtido, ¿Cómo
podemos mantenernos fieles a la revelación bíblica de Jesucristo, sin caer en caricaturas que se limitan a
presentar un aspecto de su persona como generalización? Esto en otras palabras
podría ser: ¿Cómo evitar convertir a Jesucristo en un amuleto que puede ser
controlado, recobrando al Jesús histórico de los evangelios? Y finalmente,
¿Cómo los cristianos universitarios modelamos el seguimiento a Jesús como una
respuesta a su iniciativa que demanda la
participación de todas las áreas de la vida de sus discípulos?
Las redes sociales
La generación Centennials encabeza la lista de las personas que más tiempo está
conectada a Internet, según 13° Estudio sobre los Hábitos de Usuarios de
Internet en México 2017[8],
el mexicano promedio pasa 8 horas con
1 minuto conectada a Internet. Los universitarios viven mediados por
Internet y las redes sociales en todos los aspectos de la vida: académica,
laboral y sentimentalmente. Ante la exagerada esperanza en la tecnología
presente, algunas preguntas y desafíos misioneros pudieran ser: ¿De qué forma el Evangelio puede ayudar a
recuperar lo que significa ser humano en todas sus dimensiones sin convertirnos
en meramente un consumidor de tecnología?
¿Qué hacer?
La población universitaria es un campo de misión estratégico para la
iglesia local hoy. La universidad es uno de los espacios que moldea la cultura,
donde se forman a las personas que influirán en la sociedad. Pero estamos hablando
de un campo misionero específico, con características y desafíos propios que
son importantes reconocer antes de iniciar cualquier tipo de esfuerzo
evangelístico. Estamos hablando de un lugar generalmente hostil e
indiferente a todo elemento religioso y crítico acérrimo de las instituciones
religiosas. Nuestros esfuerzos misioneros no se pueden importar de la iglesia a
la universidad. Deben surgir desde dentro, desde estudiantes, profesores y
administrativos que ya están en el campo misionero. Ellos conocen mejor que
nadie a las personas, el ambiente y las oportunidades de comunicar el Evangelio. A ellos debemos equipar a estudiantes,
profesores y administradores para la misión universitaria con una sólida base
bíblica, una capacidad para escuchar y discernir lo que el Espíritu de Dios ya
está haciendo en la universidad y sobre todo,
la habilidad para dialogar interculturalmente y hacer preguntas.
Jesús es Señor de la Universidad también, nos toca a nosotros ser fieles
discípulos suyos en ella.
[1] Visita
la página de Compañerismo Estudiantil A.C. http://compa.org.mx/
[2] Pew Research Center, “Millennials”, http://www.pewresearch.org/topics/millennials/
[3]
Secretaría de Educación Pública, “Estadística del sistema educativo México.
Ciclo escolar 2016-2017”, http://www.snie.sep.gob.mx/descargas/estadistica_e_indicadores/estadistica_e_indicadores_educativos_15mex.pdf
[4]
Zenyazen Flores, “Seis rasgos
que diferencian a millennials de Centennials”, El financiero 22/07/2016,
consultado el 17 de agosto de 2018, en http://www.elfinanciero.com.mx/economia/seis-rasgos-que-diferencian-a-millennials-de-centennials
[5]
Instituto Mexicano de la Juventud, “Encuesta Nacional de Juventud 2005 y 2010”, https://www.gob.mx/imjuve#694
[6]
Instituto Mexicano de la Juventud, “Encuesta Nacional de Valores en la Juventud 2012”, https://www.imjuventud.gob.mx/imgs/uploads/ENVAJ_2012.pdf
[7]
Eduardo Sota García, Religión por la
libre. Un estudio sobre la religiosidad de los jóvenes (México: Universidad
Iberoamericana, 2010), 153-154.
[8]
Asociación de Internet.mx, “13° Estudio
sobre los Hábitos de Usuarios de Internet en México 2017”, https://www.asociaciondeinternet.mx/es/component/remository/Habitos-de-Internet/13-Estudio-sobre-los-Habitos-de-los-Usuarios-de-Internet-en-Mexico-2017/lang,es-es/?Itemid


Abdiel un buen articulo, me interesa seguir explorando el tercer aspecto de las redes sociales. Necesitamos trabajar en esa dimensión y cruzar esa frontera digital. Un abrazo!!!
ResponderEliminar