El tema del movimiento de personas es tan antiguo como la
humanidad misma, pero en los tiempos actuales las noticias dejan ver una
urgencia real y una amplia diversidad de perspectivas sobre la migración. Entre
caravanas migrantes, desplazados por la violencia, miles huyendo de la pobreza
y deportaciones masivas las opiniones de los cristianos muestran una diversidad
de voces a favor y en contra.
En esta breve publicación, la idea es proveer recursos
iniciales para que estudiantes universitarios cristianos reflexionen el tema de
la migración desde la narrativa bíblica. Los recursos propuestos son algunas
entradas de blogs personales de obreros del Compa, una publicación de IFES y
considera la propuesta de un taller sobre Desafíos globales a la fe[1]
y una sesión plenaria sobre El Compromiso con las Escrituras y temas actuales[2].
¿Por dónde comenzar? Algunas sugerencias
1.
Infórmate, es decir, lee noticias de
fuentes confiables y diversas. No te quedes con una sola perspectiva. Toda
fuente tiene una perspectiva, de acuerdo a sus intereses. Haz preguntas.
2.
Considera las razones históricas por las
que las personas migran. La mayoría de las veces obedece a injusticias
históricas y no a una “simple” razón como el tener más dinero.
3.
Profundiza en tu fe. ¿Qué dice Dios
sobre los migrantes y la migración? O tal vez un paso anterior, ¿por qué
deberían importarme los migrantes, las fronteras y todos estos movimientos de
personas? Un excelente recurso es esta revista de IFES “Word&World”
(Descarga aquí)
4.
Explora la Biblia y la Gran Narrativa de
Dios. Observa los personajes y sus historias migrantes. ¿Cómo se expresa Dios del
extranjero y migrante? ¿Cuál es la naturaleza del pueblo de Dios? (Solo algunos
pasajes muestra: Deuteronomio
10:12-22, Deut. 2 y 3, Salmo 24:1, Salmos 146, El libro de Ruth, Abdías, Jesús y su familia como migrantes,
Mateo 2:13-15, Pedro en Hechos y en sus cartas, especialmente 1Pedro: 2:9-10)
¿ ¿Cómo te ayuda el uso de
la Escritura para entender la migración en tu propio contexto?¿Qué consuelo o
convicción te ofrece?
5.
Lee lo que otros cristianos y no
cristianos piensan y cuestiona cualquier cosa que promueva el miedo, xenofobía, la
irreflexión o la indiferencia. Aquí una reseña de un libro sobre cristianos y
fronteras: http://sobreelescritorio.blogspot.com/2013/08/cristianos-y-las-fronteras.html
6.
Entra y promueve el diálogo: “Los
cristianos deberían estar en la vanguardia de la promoción del diálogo en
toda la universidad, empezando y uniéndose a las conversaciones de cualquier
tema que sea de interés común. El diálogo procede de la creencia que, al
encontrarse con otra gente y con otras culturas (sean explícitamente religiosas
o no), no nos adentramos en un vacío, sino que nos adentramos esperando
reunirnos con Dios que ha ido por delante de nosotros y ha estado preparando a
la gente en el contexto de sus propias culturas y comunidades. Por ello el otro
es esencial para nuestro propio peregrinaje. (...) La evangelización auténtica
cambia a los portadores tanto como a los receptores del evangelio.”[3]
7.
Descubre y comparte las buenas noticias
de Jesús para los migrantes (y para todos). Un ejemplo es cómo el libro de Ruth
comunica las buenas noticias de Jesús. http://relatosdeesperanza.blogspot.com/2016/04/ruth-la-mujer-migrante.html
8.
Involúcrate en las iniciativas locales
de apoyo a los migrantes, refugiados o desplazados en tu comunidad. Escucha sus
historias.
9.
Informa a tu iglesia local sobre cómo
involucrarse en amar al extranjero y porqué hacerlo.
10. Educa,
aprende y escucha sobre el tema en tu universidad.


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