REDES SOCIALES Y TESTIMONIO CRISTIANO*


* Esta publicación es resultado de dos exposiciones
en campamento de Compañerismo Estudiantil.

Cuando hablamos de redes sociales parece que llegamos tarde al tema. Ya están aquí. O mejor dicho, ¡Nosotros ya estamos en ellas! Es difícil pensar un mundo sin Internet ni redes sociales. Tal vez ahí radica lo complejo. 

Necesitamos reflexionar nuestro uso de las redes sociales como seguidores de Jesús. Pasamos mucho tiempo en redes sociales, algunos de nosotros tal vez más de lo que nos gustaría. Los beneficios reportados por Facebook e Instagram son muchísmos. Y también sus consecuencias. Levante la mano quien se ha metido en problemas por el uso de sus redes sociales. Esa "santa discusión teológica o apologética" también cuenta como problema. El que esté libre de pecado que lance la primera piedra. Todos hemos cometido errores en el uso de nuestras redes sociales. Algún comentario imprudente por acá, un meme por allá. Usar adecuadamente las redes sociales es un arte indispensable para navegar en la red. 

Si como discípulos de Jesús no reflexionamos como usamos las redes dejaremos que ellas moldeen nuestro pensamiento, nuestros hábitos, la forma en la que consumimos y finalmente nos alineen a la cultura. Cumpliéndose así las palabras de Jesús cuando dijo: “si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee.” 

¿Cómo usamos redes sociales?


REDES SOCIALES Y TESTIMONIO CRISTIANO


El Internet y las redes sociales conllevan una tensión inherente. Elloa nos acercan a personas y facilitar procesos. Pero también traen nuevos riesgos. Por ejemplo, mis estudiantes de secundaria: ellos pueden tener acceso a múltiples recursos en línea: películas, gráficos, documentos y hasta viajes virtuales por museos alrededor del mundo. Pero hay nuevos problemas. Estos mismos estudiantes usan los grupos de Facebook para pasarse la tarea y burlarse de compañeros. Una ocasión algunos estudiantes hicieron una cuenta en Instagram para distribuir fotos robadas de sus compañeras de la escuela sin su consentimiento.

Me gustaría que desenmascarar 5 mentiras sobre las redes sociales.

Mentira número 1
Las redes sociales te dicen que tu opinión es importante. Y lo es. Sin embargo, hay niveles de importancia. Existen personas profesionales y expertas en temas donde tú (o yo) somos simples aficionados. La opinión de un arquitecto sobre como construir la estructura de una casa es más importante que la de un abogado. 

Umberto Eco lo expresó así: Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. “Es la invasión de los idiotas".

Cuidemos lo que decimos. Y miren que lo dice alguien que es muy experto en hablar o escribir. Vicio que me ha ocasionado algunos problemas en redes sociales. Ahora cada vez que quiero publicar algo " controversial" consulto a mi editora de cabeza y mi más tierna censura: Alejandra. Porque hay comentarios que honestamente no vale la pena decir en una red social como Facebook. No sirven de nada, salvo para engordar el ego y provocar división. ¿Cuáles son tus filtros a la hora de publicar? 

Mentira número 2
Las  redes sociales nos exponen a diferentes mundos. La verdad es que interactuamos  realmente tan sólo con unas 50 personas de nuestra "red de amigos en Facebook". Facebook se encarga de filtrarlo todo por ti y presentarnos el contenido de las personas con las que interactuamos más, curiosamente son las personas que más o menos piensan igual que nosotros. Y si hay un amigo que no quiere pensar igual que nosotros, siempre existe la posibilidad de bloquearlo.

Es un juego de espejos.
Zygmunt Bauman dijo: Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara”, ha lamentado el sociólogo, concluyendo que “las redes son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa”.

Mentira número 3
Tenemos muchos amigos. Para mi Facebook es también una herramienta de trabajo (y ahora se incluye Instagram). Trabajo con universitarios y es más fácil comunicarme con ellos por estos medios que por un mensaje de texto o una llamada telefónica
Según mi perfil en Facebook tengo 2046 “amigos”, yo sé son poquitos para los estándares de ciertas personas. Pero sería ingenuo de nuestra parte suponer que todas esas personas en nuestra red de amistades virtuales suplantan las relaciones personales a las que le invertimos tiempo, conversaciones, discusiones, café, una caminata por la playa, los tacos en la noche, etc.

Sí, las redes nos pueden acercar a nuestras amistades cuando están lejos o viven en otras partes del mundo. Pero no pueden convertirse en el único medio por el cual interactuamos con ellas.

De nuevo Bauman comenta:
"En vez de servir a la causa de aumentar la cantidad y mejorar la calidad de la integración humana, de la comprensión mutua, la cooperación y la solidaridad, la red ha facilitado prácticas de aislamiento, separación, exclusión, enemistad y conflictividad."

Las redes sociales nos aíslan en nuestros cuartos, frente al monitor o las pequeñas pantallas de nuestros Smartphone. Porque nos exigen estar conectados virtualmente y desconectados de las personas que están en la misma mesa que nosotros. 

Mentira número 4
La más peligrosa. Se puede hacer evangelismo o misión virtual. Sé que esto puede sonar fuerte. Pero me arriesgaré a escribirlo. Todo lo que trasladamos del mundo real al entorno virtual es alterado por las condiciones del medio. Todo.

El evangelio no es solamente información que podemos poner en infografías de Pictoline, una frase bonita, un video hd, una prédica o una sola canción. Oh sí. Hay mucho contenido cristiano rondando por ahí. Es inocente pensar que más cantidad de contenido cristiano es igual a más personas creyendo en Jesús. 

La información podrá hablar del Evangelio, pero no es el Evangelio. Jesús es el Evangelio y él es una persona que no puede ser contenida por el entorno virtual.  El Evangelio “es poder de Dios para la salvación de todos los que creen.” Poder que traen nueva vida y nos ayuda a vivir el Reino ya aquí y ahora.

El Evangelio es la reconciliación de todas las cosas con Dios por medio de Jesús y los seguidores de Jesús, el Mesías sufriente, estamos llamados a ser testigos suyos incluso en las redes sociales. Ahí justo hoy se necesita más que nunca ser testigo de Jesús.

Pero nuestro testimonio no podrá ser válido únicamente por la cantidad de información cristiana que compartimos (la cual ve casi siempre otros cristianos). Seremos testigos de Jesús por medio de tus publicaciones, los comentarios que haces en las publicaciones de otras personas, la forma en la que tú respondes a los comentarios que otros hacen de tus publicaciones. Todo eso dicen más de ti como seguidor de Jesús que toda la información cristiana que pudieras compartir.

Porque “las redes sociales se hicieron para las personas, no las personas para las redes sociales”.

Mentira número 5.
Me veo más cristiano (o espiritual) si saturo mis redes sociales de actividades religiosas. Yo tengo miedo de que las personas al ver mis redes sociales piensen que vivo en una burbuja y no me relaciono con nadie que no sea cristiano. Me preocupa que como cristianos llenemos nuestras publicaciones y fotos de actividades religiosas. Si yo no fuera cristiano y veo que mi compañero de clases  sube únicamente fotos dirigiendo la alabanza, en un congreso, frente al púlpito, orando, etcétera, et. Pensaría que después de la escuela vive en su iglesia. O algo así. Al decorar nuestra red social solo con contenido religioso estamos perdiendo la oportunidad de relacionarnos con personas que opinan y creen diferente a nosotros. Y esto es síntoma de que vivimos en una burbuja cristiana donde todo nuestro mundo gira entorno a la religión. Necesitamos tener amistades más allá de los círculos cristianos. Estamos en el mundo, más no somos de el mundo. Si nos relacionamos integralmente en nuestra ciudad y si eso se demuestra en redes sociales puede ser más significativo para nuestras amistades. Yo pienso que en el Facebook de Jesús habrían menos fotos de él enseñando en la sinagoga y más fotos con sus amistades de dudosa reputación, más fiestas, comida, diversión. Después de todo, por eso le criticaban los religiosos de su tiempo. 


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